Jamás olvidaría aquellos ojos pardos que pueden mirar más allá del interior de una persona. Esféricos ojos brillantes que me observan sin desigualdad todos los días. Ojos resquebrajados, miradas intermitentes, lanzadas con ímpetu en momentos de desasosiego e intranquilidad.
Son así los ojos del perro que te observan curioseantes, queriendo saber de ti más que cualquier otro, esperando de vuelta una mirada honesta y sincera, buscando profanar el silencio con un aullido poco entendible.
¿Qué podrá ver el perro a través de nuestro ser? A pesar de que pocas sean las veces que sepamos interpretar lo que nos quieren decir esas cautas miradas, siguen ahí fijas, consiguiendo reflejar la realidad entre tanta distorsión con infinita veracidad de aquello que ocultamos cada uno de nosotros.
http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=jRNad4hiFiwSM.
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