miércoles, 7 de noviembre de 2012

Surrealismo


El reloj fija una hora sin equilibrio, avisa que es momento de saltar a otra línea; el minuto ya murió.
Si se abren varios paréntesis se puede discutir de tendencias y dejar el sedentarismo finalmente a un lado, escapando y dando rienda suelta al libre albedrío. Partir de lo común y hacer transcendencia a la desigualdad, dar cabo suelto a todo lo imaginable. Si abro comillas, hago una línea oblicua que al mirarla en diferentes ángulos nos mostrará un espejo cóncavo, dependiente a la posición del ojo, o al punto focal que se le dé.
El reloj fijó otra hora y salté a otra línea. Si abro la oración con una sucesión de puntos estaré expuesta a una caída libre incontinua. Si cierro la oración con una sucesión de puntos escribiré en la misma línea, seguiré cayendo, sin volver la mirada y haré una proyección holográfica de todo lo que se está alejando al acercarme. Si cierro con punto final me montaré en un vagón con carriles oxidados y carcomidos por la línea que me salté. Saltar una línea y pasar a otra sin una secuencia carcome la superficie, haciéndola inestable y desequilibrándonos absurdamente. Si no cierro con punto, queda un final abierto, una representación del ahora, un sin fin con espera...

SM.