Las calles están abarrotadas de delincuencia. Huimos del reloj; corremos a refugiarnos tan rápido como sea posible, corriendo de las altas horas de la noche y el peligro que con ella trae.
La humanidad terminó por dividirse según los aspectos religiosos, políticos, económicos, y sociales con los que cada uno creció.
Aquellos que hoy son ignorantes ven con otros ojos la inteligencia, y aquellos hombres inteligentes se convirtieron en máquinas, materializando su conocimiento en las armas de destrucción que han atentado contra ellos mismos.
Para muchos, riqueza es tener el mayor estatus económico, olvidando que algún día les inculcaron respeto y humildad. Riqueza, sinónimo de justicia; si no tenemos una cuenta bancaria con alta cantidad de dinero las leyes son inexistentes, los centros hospitalarios no cumple con su visión ni misión, haciendo completamente incurable nuestras enfermedades, pagándola con nuestra propia muerte. Nadie actúa por convicción.
Éste es el mundo creado por millones de personas, imposible de ser persuadidos por los buenos pensamientos de una sola.
Éste es un mundo estructurado y forjado a base de egoísmo e inhumanidad, un mundo de cuerpos vacíos, condenados por su propia sed de sabiduría, materialismo y ambición.
¿Éste es el mundo dónde todos ustedes quisieron nacer, y morir sin poder vivir…?
SM.

me encanta, me encanta tu forma de escribir
ResponderEliminarNo, este no es el mundo que yo escogí (contrariando la teoría de los tibetanos de la elección de mundo).
ResponderEliminarLa idea que planteas en esta "reflexión" se asemeja a la idea que expresa Buñuel con "Un chien andalous". Estaré leyendo tus escritos y espero encontrar otras joyitas poco valoradas por la prole como lo es esta.
Atento a tus escritos.
Alonso Galué.
No he tenido la oportunidad de leer su idea, pero lo tendré presente. Me alegra hayas valorado mi escrito, honrada también de que estés atento a ellos.
ResponderEliminarMuchas gracias.
SM.