martes, 28 de febrero de 2012

Mi laberinto













Conocerte fue adentrarme en un laberinto.
Enlazando una cuerda a mi cintura la usé como guía para llegar a la salida. Los murales como mazmorras impenetrables; absorbían los deseos haciéndolos inalcanzables, obstruyendo mis pasos mientras se iba deshilando la cuerda que aún me mantenía sujeta a la entrada. Tropezaba con cada escombro que veía a mi paso, y la cuerda se seguía quebrantando. Rasguñaba las paredes y dejaba en semejanza de migajas un camino de arenilla que el viento con resoplidos lo iba desvaneciendo, nada estuvo a mi favor mientras estuve a la deriva buscando la salida. Cruzaba cada esquina huyendo de los errores que me perseguían encargándose de deshacer la cuerda, debatiendo contra mí, peleando por la salida; quedando victorioso y llevándose como premio mi estancia entre tantas paredes cubiertas de cicatrices.

SM.

domingo, 5 de febrero de 2012

Un lugar.

Róbame, llévame a un lugar donde se respiren otros aires.
Un lugar donde quedemos ensimismados el uno al otro.
Un lugar donde puedas hacerme tuya, bajo la luna.
Un lugar donde el cielo despejado nos ofrezca su tenue color índigo.
Un lugar donde nuestras temperaturas corporales tengan altibajos con cada roce.
Un lugar donde nos empapemos de placer, al sumergirnos en el delirio.
Un lugar donde queramos volver una y otra vez.
Un lugar donde sólo pertenezcamos tú y yo, con destino propio.
Déjame pertenecerte, pertenéceme, seamos de los dos; la perfecta unión.