sábado, 17 de diciembre de 2011

Fiel compañera.

Desde el inicio de mis noches, desde que la luna ocupa el lugar del sol, y las estrellas inundan con su brillo la inmensidad del firmamento, adornando con una estela la oscuridad del cielo, me sitúo frente al balcón observando las luces de aquella recóndita ciudad. Pensante dejo que el viento se lleve mis aflicciones, y mis ganas de tenerte junto a mí, anhelando que pueda llevarte consigo cada una de mis palabras.
Hago señas a mi fiel compañera, que vigila todas tus noches mientras yo no puedo hacerlo. Esperando me exaspero, mientras hace retorno para traerme noticias de ti.
Me cuenta que puede ver a través de tu ventana como yaces en tu cama después de un largo día, como la húmeda brisa roza tu rostro y te susurra en el silencio mis palabras al oído, como dejas tumbar tu cabeza sobre la suavidad de aquella almohada con la que moriría por cambiar de lugar, y te cubres entre la tersuras de las sábanas que cobijan tu lecho. Te ve despertar en las tardías horas de la noche, imposible de conciliar el sueño por el frío que emanan las paredes; por el frío de la soledad, esperando a que la calidez de unos brazos puedan envolverte. Al apagar las luces, en la penumbra de tu habitación sumergirte en un mar de caricias, sosegar tus penas, cuidar de tus sueños del crepúsculo hasta el amanecer. Día tras día te acompaña desde su lugar la luna, ocupando el puesto de aquel cuerpo extraño que perpetuamente esperas, vigilante y relumbrante para ti.
Todas las noches nos encontramos en este mismo lugar; noches que no descansaría si no viniese a contarme de ti. ¿Qué sería de mis noches sin ti? Pregunto a mi querida amiga, cuan resplandeciente y redonda, mientras el tiempo lo permita ocupa el mismo lugar, para poder ver tu rostro en ella.


SM.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Mundo perfecto.

Vivimos condenados a un mundo de injusticias, donde se han perdido completamente los valores y nos hemos enriquecido de pobreza. Somos víctimas de una población donde hay que caminar por las calles como fantasmas; sin poder ver, escuchar o hablar.
Las calles están abarrotadas de delincuencia. Huimos del reloj; corremos a refugiarnos tan rápido como sea posible, corriendo de las altas horas de la noche y el peligro que con ella trae.
La humanidad terminó por dividirse según los aspectos religiosos, políticos, económicos, y sociales con los que cada uno creció.
Aquellos que hoy son ignorantes ven con otros ojos la inteligencia, y aquellos hombres inteligentes se convirtieron en máquinas, materializando su conocimiento en las armas de destrucción que han atentado contra ellos mismos.
Para muchos, riqueza es tener el mayor estatus económico, olvidando que algún día les inculcaron respeto y humildad. Riqueza, sinónimo de justicia; si no tenemos una cuenta bancaria con alta cantidad de dinero las leyes son inexistentes, los centros hospitalarios no cumple con su visión ni misión, haciendo completamente incurable nuestras enfermedades, pagándola con nuestra propia muerte. Nadie actúa por convicción.
Éste es el mundo creado por millones de personas, imposible de ser persuadidos por los buenos pensamientos de una sola.
Éste es un mundo estructurado y forjado a base de egoísmo e inhumanidad, un mundo de cuerpos vacíos, condenados por su propia sed de sabiduría, materialismo y ambición.
¿Éste es el mundo dónde todos ustedes quisieron nacer, y morir sin poder vivir…?

SM.